Libidos diferentes en pareja: qué hacer cuando no queréis tener sexo al mismo tiempo
Por KilkaLabs Editorial TeamPublicado

Guía para parejas

Libidos diferentes en pareja: qué hacer cuando no queréis tener sexo al mismo tiempo

Es perfectamente posible querer a tu pareja, sentir atracción por tu pareja y, aun así, no querer tener sexo al mismo tiempo.

Una noche quizá tengas ganas de intimidad mientras tu pareja está agotada. Otro día, tu pareja puede tener ganas mientras tú estás pensando en otra cosa. A veces la diferencia tiene que ver con la frecuencia; otras, con el momento, el estrés, la energía o simplemente con la forma en que cada persona experimenta el deseo.

A esto se le suele llamar libido diferente o discrepancia del deseo sexual.

Tener niveles o momentos de deseo sexual distintos no significa automáticamente que haya algo mal en la relación. El reto consiste en encontrar una manera de afrontar esas diferencias sin convertir la intimidad en presión, rechazo o en otra fuente de conflicto.

7 minutos de lectura

¿Qué es una libido diferente?

Una libido diferente describe una situación en la que la pareja tiene diferentes niveles, frecuencias o momentos de deseo sexual.

Por ejemplo:

  • Una persona quiere tener sexo varias veces por semana, mientras que la otra rara vez piensa en ello.
  • Ambas disfrutan de la intimidad, pero suelen quererla en momentos diferentes.
  • Una persona suele tomar la iniciativa, mientras que la otra necesita más tiempo para interesarse.
  • Una persona quiere afecto físico, mientras que la otra necesita más espacio personal.
  • El deseo cambia según el estrés, el sueño, el trabajo, la crianza u otras circunstancias.

No existe una cantidad universal de sexo que haga que una relación sea «normal».

Normalmente, el problema no es que una persona tenga la libido correcta y la otra la equivocada. El reto es que dos personas con necesidades diferentes intentan construir una vida íntima compartida.

Si quieres entender mejor el concepto, nuestra guía sobre la discrepancia del deseo sexual explica por qué estas diferencias son tan frecuentes.

¿Por qué las parejas tienen deseos sexuales diferentes?

El deseo sexual depende de mucho más que de la atracción.

El estrés, el cansancio, los conflictos en la relación, la carga mental, la ansiedad, la imagen corporal, los medicamentos, los cambios hormonales, la salud y lo que esté ocurriendo en la vida de una persona pueden influir en el deseo.

El momento también importa.

Puede que de verdad quieras intimidad con tu pareja, pero no a las once de la noche después de un día largo. Tu pareja quizá se sienta más conectada por la tarde o noche. Ninguna de las dos personas tiene por qué estar equivocada.

Además, el deseo funciona de forma diferente para cada persona.

Algunas personas experimentan deseo espontáneo: sienten interés por el sexo antes de que ocurra nada.

Otras experimentan a menudo deseo responsivo: el deseo aparece después de empezar a sentirse relajadas, conectadas, cariñosas o físicamente cerca.

Esta diferencia puede crear confusión. Una persona puede pensar «nunca quiere sexo», mientras la otra piensa «normalmente no siento deseo de la nada».

Entender esta diferencia puede hacer que la situación se sienta mucho menos personal. Si necesitan hablarlo, nuestra guía para hablar con tu pareja sobre sexo sin generar presión puede ayudarles.

Una libido diferente no significa que la relación esté rota

Uno de los errores más fáciles es interpretar una diferencia de deseo como una afirmación sobre la relación.

Si tu pareja no quiere tener sexo esta noche, puede sentirse como un rechazo.

Si tu pareja quiere sexo con más frecuencia que tú, quizá te sientas culpable o bajo presión.

Ambas reacciones pueden crear un ciclo:

Una persona busca intimidad → la otra siente presión → se aleja → la primera se siente rechazada → busca reafirmación con más intensidad → aumenta la presión.

Con el tiempo, el sexo puede convertirse en algo por lo que la pareja discute, en lugar de algo que disfruta junta.

El objetivo no es que ambas personas quieran exactamente la misma cantidad de sexo.

El objetivo es que las diferencias de deseo sean más fáciles de comunicar y afrontar.

1. No conviertas las diferencias de deseo en una competición

Un patrón habitual es pensar en términos de «la persona con más deseo» y «la persona con menos deseo».

Puede ser una descripción útil, pero se vuelve dañina cuando se convierte en una acusación.

La persona con más deseo puede sentirse poco deseada.

La persona con menos deseo puede sentir que decepciona constantemente a su pareja.

A nadie le beneficia que le asignen el papel de «el problema».

En su lugar, piensen en ello como un reto compartido de la relación.

No intentan decidir qué libido es la correcta. Intentan entender cuándo cada persona se siente conectada, interesada, relajada y preparada para la intimidad.

2. Hablen de intimidad fuera del dormitorio

Si solo hablan de sexo justo antes o después de que una persona lo quiera, la conversación puede sentirse fácilmente como una negociación.

En su lugar, hablen de ello cuando ninguno de los dos esté pidiendo nada.

Pueden preguntar:

  • ¿Cuándo te sientes normalmente más conectado conmigo?
  • ¿Qué hace que te resulte más fácil interesarte por la intimidad?
  • ¿Qué suele hacerte sentir bajo presión?
  • ¿Prefieres una iniciativa espontánea o saber que tenemos tiempo para estar juntos?
  • ¿Qué tipo de afecto te hace sentir bien incluso cuando no te apetece tener sexo?

El objetivo no es crear un horario que ambos tengan que seguir.

Es entender los patrones de cada persona. Si les cuesta hablar de sexo, también puede ayudarles nuestra guía para hablar con tu pareja sobre sexo sin generar presión.

3. Haz que decir «hoy no» sea seguro

Una relación sana necesita espacio tanto para el deseo como para no tener deseo.

Si decir «no» siempre lleva a una discusión, decepción, culpa o una conversación larga, la persona con menos deseo puede acabar evitando incluso pequeños gestos de afecto por miedo a que se interpreten como una invitación.

Eso puede hacer que ambas personas se sientan menos conectadas.

Un simple «hoy no» debería poder significar exactamente eso.

Al mismo tiempo, la persona que quiere intimidad debería poder expresar su deseo sin sentir vergüenza por tenerlo.

Ambas experiencias pueden ser válidas a la vez: un deseo y un límite.

4. No esperen al momento perfecto

Las parejas suelen esperar que la intimidad ocurra de forma espontánea.

Pero la vida real no siempre lo permite.

El trabajo, los hijos, las tareas, los viajes, el estrés y el agotamiento pueden dejar muy poco espacio para conectar.

Crear oportunidades para la intimidad no tiene por qué ser poco romántico.

Puede significar simplemente reservar un momento en el que ambos tengan suficiente energía y privacidad para estar presentes.

La diferencia importante está entre crear una oportunidad y crear una obligación.

Planificar tiempo juntos nunca debe significar que ninguno de los dos ha prometido tener sexo. Lo que ocurra se decide de forma libre y conjunta en ese momento.

5. Encuentren formas de comunicar el deseo sin crear presión

A veces lo más difícil no es saber qué quieres, sino tener que preguntar si tu pareja quiere lo mismo.

Para algunas parejas, preguntar repetidamente «¿Quieres tener sexo?» puede resultar incómodo.

Una persona puede temer el rechazo.

La otra puede temer que decir que no haga daño a su pareja.

Una forma sencilla de evitarlo es separar la expresión de cómo te sientes ahora de pedirle a tu pareja que haga algo.

En lugar de pedir intimidad directamente, puedes comunicar:

«Esta noche me siento cerca de ti».

Así tu pareja puede responder con sinceridad sin sentir que ya ha rechazado una petición.

Esto deja más espacio para el interés mutuo y reduce la presión innecesaria.

6. Busquen patrones en lugar de culparse

Si suelen querer intimidad en momentos distintos, fíjense en qué ocurre alrededor de esos momentos.

Quizá una persona suele tener ganas por la mañana y la otra prefiere la noche.

Quizá el deseo desaparece después de días de trabajo estresantes.

Quizá los fines de semana resultan más fáciles.

Quizá el afecto durante el día hace más probable la intimidad después.

Quizá una persona necesita tiempo para salir del «modo trabajo» antes de sentirse conectada.

Estos patrones pueden darles algo práctico en lo que trabajar.

La pregunta pasa a ser «¿Qué condiciones nos ayudan a conectar?» en lugar de «¿Por qué no me deseas?».

7. Consideren una forma de comunicar cómo se sienten con menos presión

Para algunas parejas, incluso una buena comunicación puede resultar incómoda cuando cada conversación sobre intimidad parece una negociación.

Aquí puede ayudar una señal privada sencilla.

En lugar de preguntar directamente y poner a cualquiera de los dos en la situación de aceptar o rechazar una invitación, ambos pueden indicar en privado cómo se sienten.

Esa es la idea detrás de In The Mood.

Cada persona puede elegir un estado de ánimo como Intimacy, Affection o Not in the Mood. La app solo envía una notificación cuando los estados de ánimo coinciden.

Si no coinciden, no se envía nada.

Así pueden expresar cómo se sienten sin crear una obligación para la otra persona. Una señal de estado de ánimo comunica interés, no consentimiento; una coincidencia puede indicar que ambos están abiertos a conectar, pero lo que ocurra después debe decidirse libremente y con claridad, y el consentimiento puede retirarse en cualquier momento. ¿Quieres una forma más sencilla de comunicar tu estado de ánimo? Descubre cómo In The Mood ayuda a las parejas a afrontar una libido diferente →

¿Qué pasa si sus libidos son muy diferentes?

Una gran diferencia de deseo puede ser más difícil de afrontar que simplemente querer intimidad en momentos distintos.

Si la diferencia provoca resentimiento, conflictos, evitación, malestar o problemas persistentes en la relación, puede ser útil hablar con un terapeuta de pareja o sexual cualificado.

También puede haber factores físicos o psicológicos que afecten al deseo y merezcan atención profesional.

Lo importante es que una libido diferente no indica automáticamente que una persona esté rota o que la relación no pueda funcionar.

Es una diferencia que las parejas pueden aprender a entender y afrontar. Nuestra guía para cuando una persona quiere sexo y la otra no aborda con más detalle ese momento concreto.

El objetivo no es que el deseo coincida perfectamente

No necesitan querer sexo exactamente con la misma frecuencia ni exactamente al mismo tiempo para tener una relación íntima saludable.

Lo importante es poder hablar del deseo sin vergüenza, respetar los límites de cada persona, crear oportunidades para conectar y encontrar formas de entender las necesidades del otro.

A veces, la mayor mejora no consiste en hacer que sus libidos sean idénticas, sino en eliminar la presión que rodea la diferencia.

Cuando ambos pueden decir lo que quieren —y lo que no quieren— sin miedo al rechazo ni a una obligación, resulta más fácil afrontar la intimidad.

Expresar un deseo no crea una obligación. La comunicación ayuda a comprenderse; el consentimiento para lo que ocurra después siempre debe ser libre y claro, y puede retirarse en cualquier momento.

Y a veces, elegir un momento mejor realmente puede marcar la diferencia.

Diferentes momentos. Mejor comunicación. Menos presión.

In The Mood ofrece a las parejas una forma privada de comunicar cómo se sienten, sin convertir cada momento de intimidad en una pregunta directa o en una posible situación de rechazo.

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