Cómo hablar con tu pareja sobre sexo sin hacerle sentir presión
Por KilkaLabs Editorial TeamPublicado

Guía para parejas

Cómo hablar con tu pareja sobre sexo sin hacerle sentir presión

Hablar de sexo con tu pareja puede resultar sorprendentemente difícil.

Tal vez quieres decirle que te gustaría tener más intimidad. Tal vez quieres entender por qué ha cambiado su deseo. Tal vez quieres preguntar qué le gusta, qué no le gusta o cuándo se siente más conectado contigo.

Pero hay un problema:

En cuanto una persona saca el tema del sexo, la otra puede sentir que tiene que tomar una decisión.

Y si la respuesta es «no», la conversación puede sentirse de repente como un rechazo.

Una buena comunicación sexual no elimina la posibilidad de escuchar un «no».

Hace que escuchar y decir «no» sea más seguro.

El objetivo no es encontrar las palabras perfectas para conseguir que tu pareja quiera sexo.

El objetivo es crear una relación en la que ambas personas puedan comunicar con sinceridad lo que quieren —y lo que no quieren— sin presión.

10 minutos de lectura

Elige el momento adecuado

Una de las formas más sencillas de hacer que una conversación sobre sexo se sienta como una presión es iniciarla cuando una de las personas ya está intentando iniciar el sexo.

Si tu pareja está cansada, distraída o ya se siente incómoda, una conversación seria sobre vuestra vida sexual puede parecerle otra exigencia.

Hablen mejor cuando ninguno de los dos espere que vaya a ocurrir algo de inmediato.

Por ejemplo:

  • durante un paseo tranquilo;
  • mientras toman un café;
  • durante una tarde o noche tranquila;
  • cuando ya estén hablando de su relación;
  • en otro momento neutral en el que ambos tengan tiempo.

La conversación no tiene que ser formal.

Se trata simplemente de eliminar la sensación de que la propia conversación forma parte de un intento de iniciar el sexo.

Habla de la relación, no solo de la frecuencia del sexo

Puede resultar tentador empezar diciendo:

«No tenemos suficiente sexo.»

Pero eso hace que la conversación gire inmediatamente en torno a una cifra.

Un comienzo más útil podría ser:

«Últimamente siento que me gustaría sentirme más cerca de ti. ¿Podemos hablar de eso?»

Esto le da a tu pareja la oportunidad de entender qué necesitas realmente.

Tal vez echas de menos la intimidad sexual.

Tal vez echas de menos el afecto.

Tal vez quieres sentirte deseado.

Tal vez echas de menos la cercanía física.

Tal vez necesitas la seguridad de que todavía sienten atracción el uno por el otro.

Cuanto más claro tengas cuál es tu necesidad, más fácil será comunicarla sin convertir la conversación en una exigencia.

Habla de tu experiencia en lugar de culpar

Compara estas dos frases:

«Ya nunca quieres sexo.»

Y:

«Últimamente echo de menos la intimidad física entre nosotros.»

La primera describe a tu pareja.

La segunda describe tu experiencia.

Esa diferencia importa.

Frases como «tú nunca», «tú siempre» o «no te importa» pueden hacer que la otra persona se ponga a la defensiva antes de que empiece la conversación.

Intenta describir:

  • lo que has observado;
  • cómo te sientes;
  • qué te gustaría;
  • qué quieres entender.

Por ejemplo:

«Me he dado cuenta de que últimamente tenemos menos intimidad y echo de menos esa parte de nuestra relación. Me gustaría entender cómo te sientes al respecto.»

Así abres una conversación en lugar de iniciar una discusión.

Haz preguntas cuya respuesta realmente quieras conocer

Si preguntas a tu pareja por el sexo, prepárate para escuchar una respuesta que quizá no esperabas.

Algunas preguntas útiles son:

  • ¿Cómo te has sentido últimamente con respecto a la intimidad?
  • ¿Cuándo sueles sentir una mayor conexión conmigo?
  • ¿Qué hace que la intimidad te resulte más fácil?
  • ¿Hay algo que te haga sentir presión?
  • ¿Cómo prefieres que inicie la intimidad?
  • ¿Qué formas de afecto disfrutas cuando no te interesa el sexo?
  • ¿Hay algo que te gustaría que entendiera sobre tu deseo?
  • ¿Hay algo que hayas dudado en contarme?

El objetivo de estas preguntas no es encontrar un argumento que puedas usar para hacer cambiar de opinión a tu pareja.

Es entenderla.

No conviertas cada respuesta en un problema que haya que resolver

Esta es una de las partes más difíciles de la comunicación sobre sexo.

Tu pareja podría decirte:

«Últimamente estoy sin energía.»

Tu impulso puede ser proponer una solución de inmediato.

O podría decir:

«Ahora mismo no me siento muy sexual.»

Tal vez preguntes inmediatamente:

«¿Por qué?»

A veces es una pregunta adecuada.

Pero a veces tu pareja necesita sentirse escuchada antes de querer hablar de soluciones.

Prueba a decir:

«Lo entiendo. ¿Hay algo que te gustaría que comprendiera sobre esto?»

Escuchar no significa estar de acuerdo con todo.

Significa dar a la otra persona suficiente espacio para explicarse.

Haz que decir «no» sea seguro

Esta puede ser la parte más importante de la comunicación sexual.

Si decir que no provoca constantemente una discusión, decepción, silencio, culpa o distanciamiento emocional, tu pareja puede dejar de sentirse cómoda siendo sincera.

Puede decir que sí cuando en realidad no quiere.

Puede evitar el afecto porque teme que se interprete como una invitación.

O puede dejar de hablar de intimidad por completo.

Ninguno de estos resultados mejora una relación.

Una conversación sana debe dejar espacio para:

«No quiero eso.»

sin exigir que la otra persona defienda su respuesta.

Al mismo tiempo, la persona que escucha un no tiene derecho a sentir lo que sienta.

Puedes sentir decepción sin hacer responsable a tu pareja de eliminarla.

No uses la culpa como forma de comunicarte

A veces la presión es evidente.

A veces es sutil.

Puede sonar así:

«Nunca me deseas.»
«Supongo que ya no te atraigo.»
«No entiendo por qué no puedes hacer esto por mí.»
«Este mes apenas hemos tenido sexo.»

Aunque estas frases nazcan de un dolor sincero, pueden hacer que la otra persona sienta que debe gestionar tus emociones aceptando la intimidad.

Comunica directamente lo que sientes.

Por ejemplo:

«Me da pena porque esperaba que pudiéramos estar cerca esta noche.»

Es honesto sin convertir la decepción en una obligación.

Separa el deseo de las expectativas

Es saludable decirle a tu pareja que la deseas.

Pero expresar deseo no tiene por qué crear la expectativa de que algo vaya a ocurrir.

Hay una diferencia importante entre:

«Me encantaría tener intimidad contigo esta noche.»

y:

«Me encantaría tener intimidad contigo esta noche, así que espero que tengamos sexo.»

La primera frase comunica tu deseo.

La segunda crea una expectativa.

Poder expresar el deseo sin crear una obligación hace que la comunicación sexual sea mucho más segura.

Hablen sobre cómo iniciar la intimidad

Muchas parejas nunca hablan realmente de cómo les gustaría iniciar el sexo.

En lugar de eso, cada persona desarrolla sus propias suposiciones.

Una persona puede pensar:

«Si quiere sexo, me lo preguntará.»

La otra puede pensar:

«Si pregunto directamente, puede ser incómodo para mi pareja.»

Eso puede crear ansiedad innecesaria.

Hablen de ello cuando no estén intentando iniciar la intimidad.

Pregunten:

  • ¿Te gustan las preguntas directas?
  • ¿Prefieres empezar con afecto físico?
  • ¿Te gusta saber antes que tu pareja tiene interés?
  • ¿Hay situaciones en las que iniciar la intimidad te resulta incómodo?
  • ¿Qué hace que te resulte más fácil responder con sinceridad?

No existe una única forma correcta de iniciar la intimidad.

Lo útil es saber qué funciona para ustedes.

Hablen del deseo fuera del dormitorio

Algunas parejas solo hablan de sexo cuando ya están intentando tenerlo.

Eso hace que cada conversación sobre sexo parezca de alto riesgo.

En su lugar, hablen de intimidad de vez en cuando, cuando no haya ninguna expectativa.

Puedes decir:

«He estado pensando en nuestra vida sexual. ¿Hay algo que te gustaría que hiciéramos de otra manera?»

O:

«Me gustaría entender qué hace que te sientas más a gusto y con más conexión conmigo.»

Estas conversaciones pueden facilitar los futuros momentos de intimidad porque no intentan resolver todo el problema de comunicación en medio de la situación.

Recuerda que el deseo puede cambiar

El nivel de deseo actual de tu pareja no tiene por qué ser permanente.

El estrés, el sueño, el trabajo, la crianza, la salud, los medicamentos, la dinámica de la relación y muchos otros factores pueden afectar al interés sexual.

Tú también puedes experimentar cambios.

Por eso puede ser poco útil definir a alguien permanentemente como la persona con «libido alta» o «libido baja».

Si están viviendo una diferencia de deseo recurrente, consulten nuestra guía sobre la libido despareja para conocer una perspectiva más amplia sobre cómo afrontar distintos niveles y momentos de deseo.

No supongas que «ahora no» significa «nunca»

El momento puede ser importante.

Una persona puede tener interés por la mañana, mientras la otra tiene más energía por la noche.

Una persona puede necesitar tiempo para relajarse después del trabajo.

Otra puede sentirse conectada después de pasar un rato juntos sin interrupciones.

Que te digan «esta noche no» no necesariamente te dice cómo se sentirá tu pareja mañana.

Eso no significa que debas seguir preguntando hasta conseguir un sí.

Solo significa que un momento de deseo desacompasado no tiene por qué convertirse en una conclusión sobre toda la relación.

Encuentren formas de comunicar su estado de ánimo sin convertirlo en una petición

A veces la parte difícil no es la conversación en sí.

Es el momento en que una persona quiere intimidad, pero no quiere arriesgarse a un rechazo directo.

La otra persona puede querer comunicar que no tiene interés sin sentir que está rechazando a su pareja.

Una posibilidad es separar comunicar tu estado de ánimo actual de pedir una actividad sexual concreta.

Por ejemplo:

«Esta noche me siento cerca de ti.»

Así comunicas interés sin exigir un sí o un no inmediato.

Del mismo modo:

«Esta noche no tengo ganas de sexo, pero me gustaría recibir afecto.»

Así comunicas un límite y dejas espacio para la conexión.

Para las parejas a las que les resulta incómodo iniciar directamente, disponer de una forma privada y sencilla de comunicar el estado de ánimo puede facilitar estos momentos.

Una forma de indicar cómo te sientes con menos presión

Esa es una de las ideas detrás de In The Mood.

Cada persona puede elegir en privado un estado de ánimo como Intimacy, Affection o Not in the Mood.

La aplicación solo envía una notificación cuando los estados de ánimo de ambos coinciden.

Si no coinciden, no envía nada.

Esto permite que ambas personas comuniquen cómo se sienten sin convertir cada interacción en una petición directa y un posible rechazo.

No sustituye la conversación.

No sustituye el consentimiento.

Simplemente ofrece a las parejas otro canal de comunicación con menos presión.

El consentimiento debe darse libremente, ser específico y poder retirarse. Cualquiera puede cambiar de opinión en cualquier momento, incluso después de decir que sí o de que haya comenzado la intimidad.

Descubre cómo In The Mood ayuda a las parejas a afrontar una libido despareja

¿Qué pasa si hablar de sexo siempre acaba en una discusión?

Si cada conversación sobre sexo termina en una pelea, empiecen por cambiar el objetivo.

No intenten resolver toda su vida sexual en una sola conversación.

Intenten entender una sola cosa.

Por ejemplo:

«Me gustaría entender qué hace que te sientas bajo presión cuando hablamos de sexo.»

O:

«Me gustaría entender qué hace que te sientas más a gusto y con más conexión conmigo.»

Una buena conversación es más útil que una conversación larga de la que ambas personas salen sintiéndose ignoradas.

Si el mismo conflicto se repite y no pueden hablar del tema sin un malestar importante, puede valer la pena considerar una terapia de pareja o sexual.

Si tienen niveles de deseo diferentes

A veces los problemas de comunicación están relacionados con una diferencia más amplia en el deseo sexual.

Si una persona quiere intimidad con mucha más frecuencia que la otra, el problema puede formar parte de una discrepancia del deseo sexual mayor.

Lean nuestra guía sobre la discrepancia del deseo sexual para entender por qué las parejas pueden experimentar distintos niveles y momentos de deseo.

Y si ahora mismo se encuentran en la situación concreta en la que una persona quiere sexo y la otra no, consulten nuestra guía sobre qué hacer cuando una persona quiere sexo y la otra no.

El objetivo es una comunicación honesta, no estar de acuerdo

Una buena conversación sobre sexo no siempre termina con ambos queriendo lo mismo.

A veces tú querrás sexo y tu pareja no.

A veces tu pareja querrá algo que tú no quieres.

A veces descubrirán que ambos quieren más intimidad, pero tienen ideas diferentes sobre lo que eso significa.

Está bien.

El objetivo de la comunicación no es hacer desaparecer el desacuerdo.

Es hacer que el desacuerdo sea seguro.

Deberías poder decir:

«Te deseo.»

Y tu pareja debería poder decir:

«Ahora mismo no quiero eso.»

Ninguna de las dos frases debería poner en peligro la relación.

Cuando las parejas pueden hablar del deseo sin presión, culpa ni miedo, tienen muchas más posibilidades de construir una relación íntima que funcione para ambas personas.

Expresar un deseo no crea un derecho. La comunicación genera comprensión, pero no un acuerdo ni una obligación de tener sexo; el consentimiento para cada paso debe ser libre y poder retirarse en cualquier momento.

Diferentes momentos. Mejor comunicación. Menos presión.

In The Mood ofrece a las parejas una forma privada de comunicar cómo se sienten, sin convertir cada momento de intimidad en una pregunta directa o una posible situación de rechazo.

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